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El cruce de una laguna y el mar.

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Una vez decidida a conocer lo que había escuchado como un maravilloso lugar, me fui a Zapotalito, Oaxaca, donde tome una lancha de madera que salía de un muelle.

Cuando la lancha zarpó, atravesamos unos bellos manglares donde tuve la oportunidad de observar diferentes especies de aves. Los manglares son unas islas de vegetación, por así decirlo, que flotan en el agua detenidas por las raíces de las plantas. Éstos son uno de los ecosistemas de mayor biodiversidad y déjenme decirles que de una belleza natural muy peculiar.

Durante el trayecto, por supuesto que traía mi cámara de agua y otra para fotografiar todo lo que estaba por presenciar. Además de pasar por los manglares, cruzamos por unos canales y unas lagunas abiertas, donde tuvimos que apagar el motor en algunas ocasiones para no perturbar a la fauna y llegar a lo que es el Cocodrilario de Chacahua.

Al estar aquí comienzo a recordar que cuando éramos niños nos decían que los cocodrilos eran animales horribles a los que había que temer, sin embargo, yo puedo decir que después de estar aquí esta definición me parece un error. Es evidente que el cocodrilo es un animal que intimida, pero tambien es espectacular.

En cuanto llegué, nos recibió un chavo llamado Rubén, quien trabaja ahí desde hace unos años y nos llevo al recorrido alrededor del Cocodrilario, donde comenzamos observando a los cocodrilos bebés y continuamos con los adultos. Una vez ahí, me acerqué a la reja -que es lo único que te separa de ellos- y comencé a grabar. Se trataba de un cocodrilo macho de unos 45 años. No me quitaba la mirada de encima y me posaba.  Justo cuando comencé la grabación abrió su boca y pude observar toda la parte interior, fue algo increíble. Mientras seguía grabando, él me observaba y se fue acercando hasta que pegó su cara justo donde estaba mi cámara.

La siguiente parada fue algo más impresionante. Llegamos a un área donde había un cocodrilo de aproximadamente unos cuarenta años, rodeado de otros más pequeños.  Lo primero que le pregunte a nuestro guía fue: ¿Por qué estaba él con cocodrilos pequeños?

El guía respiró profundamente y me dijo: “Tristemente es por culpa de gente que no tiene conciencia”. Por supuesto, me saque de onda y le pedí que me explicara, a lo cual me respondió que hace un tiempo, un grupo de jóvenes le estuvieron aventando piedras hasta que le sacaron los ojos.

Siendo muy franca, (para los que no me conocen bien), soy una persona muy sensible cuando se trata de animales. Así que ante la respuesta del guía, evidentemente se me puso la piel chinita y decidí que tener que hacer algo por ayudar a crear conciencia.

Así que ahora ando con ganas de apoyar criaderos y corriendo la voz para que la gente tenga mas conciencia con la naturaleza y sus entornos.

Al concluir el recorrido por el Cocodrilario, partimos hacia una playa donde se junta el mar y la laguna. En este lugar la vista es increíble y además, si tienen un poco de hambre, les recomiendo comer un pescado a la diabla y tomarse una cerveza bien fría.

Hay varios locales cerca en donde podrán hacer un alto y relajarse, ya que el calor es intenso y créanme, después de tener un día así, éste será el mejor final.

Espero que me puedan ayudar compartiendo esta historia y que sigan visitando las próximas aventuras que aún están por escribirse. :)

2 thoughts on “El cruce de una laguna y el mar.”

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